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La danza y la Revolución Rusa: cómo el ballet se convirtió en un arma política

La danza y la Revolución Rusa: cómo el ballet se convirtió en un arma política

Introducción

En la época de la Revolución Rusa, la danza clásica y el ballet eran una forma de arte elitista y aristocrática, que se consideraba intrascendente para la revolución que se estaba produciendo. Sin embargo, el ballet acabó convirtiéndose en un medio de propaganda política que apoyaba los ideales del gobierno soviético.

Orígenes del ballet ruso

El ballet ruso se desarrolló en el siglo XIX, en la época del Imperio Ruso. El tsar Nicolás I fue un gran benefactor del ballet, y se fundaron las compañías de ballet imperial en San Petersburgo y Moscú. El ballet clásico ruso tenía una fuerte influencia francesa, y los bailarines franceses eran muy valorados en Rusia. Los ballets más populares eran aquéllos que se centraban en la mitología y la cultura griega, como “El lago de los cisnes” y “La bella durmiente”.

La Revolución Rusa y el ballet

En 1917, la Revolución Rusa provocó un gran cambio social y político en Rusia. Los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, llegaron al poder y establecieron un gobierno comunista. El ballet se convirtió rápidamente en un símbolo del antiguo régimen zarista, y muchos bailarines y coreógrafos huyeron del país debido a la amenaza que representaba el nuevo gobierno para su arte.

La creación del ballet soviético

Sin embargo, el gobierno soviético no abandonó por completo el ballet. En 1924, Anatoly Lunacharsky, el comisario de educación soviético, creó el Ballet Estatal de Moscú, que se convertiría en el Ballet Bolshoi. Este ballet tenía un enfoque muy diferente al de los ballets imperiales anteriores. En lugar de centrarse en la mitología y la cultura griega, se centró en temas sociales y políticos, y trataba de transmitir el mensaje de la revolución soviética.

El ballet como medio de propaganda

El gobierno soviético utilizaría el ballet para enviar mensajes políticos y propaganda al público. El ballet se convirtió en un medio de propaganda, y los bailarines y coreógrafos fueron instados a crear obras que representaran los ideales del gobierno soviético. Por ejemplo, en 1936 se creó el ballet “El descanso del guerrero” de Boris Asafiev, que se centraba en la figura de Stalin y su papel en la industrialización de la Unión Soviética.

El ballet soviético y el ballet occidental

El ballet soviético se diferenciaba del ballet occidental en varios aspectos. Mientras que el ballet clásico occidental se centraba en la técnica y la precisión, el ballet soviético se centraba en el drama y la actuación. Además, el ballet soviético era mucho más accesible para el público general, mientras que el ballet occidental seguía siendo un arte elitista y de elite.

El legado del ballet soviético

El Ballet Bolshoi y el Ballet Estatal de San Petersburgo se convirtieron en dos de las compañías de ballet más importantes del mundo. El legado del ballet soviético es evidente en la gran cantidad de obras clásicas que se han llevado a cabo desde entonces, y en la influyente técnica de la escuela de ballet rusa.

La técnica Vaganova

La técnica Vaganova es una técnica de ballet desarrollada por Agrippina Vaganova en la década de 1920. Esta técnica se centraba en la precisión y la fuerza, y se basaba en la biomecánica del cuerpo humano. La técnica Vaganova ha sido adoptada por muchas escuelas de ballet en todo el mundo, y ha influido en la técnica del ballet clásico a nivel mundial.

La influencia del ballet soviético en el cine

El legado del ballet soviético también se puede ver en el cine. Muchas películas soviéticas incluyen coreografías de ballet, que se utilizan para transmitir los mensajes políticos y sociales del gobierno. Por ejemplo, “Que viva México!” de Sergei Eisenstein incluye una escena de ballet que representa la revolución mexicana, y “El ballet de la Victoria” de Victoria Malko se centra en la historia del ballet soviético.

Conclusiones

En resumen, el ballet ruso y el ballet soviético son una parte importante de la historia cultural de Rusia. Aunque el ballet se consideraba elitista y aristocrático en la época de la Revolución Rusa, el gobierno soviético lo transformó en un medio de propaganda política. El legado del ballet soviético es evidente en la técnica del ballet clásico a nivel mundial, y su influencia se puede ver en el cine y en la cultura popular en general. En definitiva, el ballet soviético convirtió a esta forma de arte en un arma política, lo que demuestra el poder del arte como medio de comunicación y propaganda.